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JUEGOS DE BOLOS EN LAS MERINDADES Y COMARCAS LIMÍTROFES

Bien de Interés Cultural: Documentación

publicado a la‎(s)‎ 21 nov. 2017 4:27 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 13 dic. 2017 9:42 ]

DOCUMENTACIÓN PARA LA DECLARACIÓN DE LOS BOLOS TRES TABLONES COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL DE CARÁCTER INMATERIAL

En respuesta a una carta del 29 de julio de 2017, en la que solicitamos la declaración de los Bolos Tres Tablones como Bien de Interés Cultural de Carácter Inmaterial, el Director General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, D. Enrique Saiz, nos da la enhorabuena por nuestra labor en defensa de esta manifestación cultural y nos pide que aportemos los datos que consideremos oportunos, para que se valore su relevancia y singularidad en la elaboración de la Carta de Patrimonio Oral e Inmaterial de Castilla y León.

En primer lugar queremos decir que consideramos que esta solicitud de declaración debería ser extensiva a las diversas variedades ancestrales de juegos de bolos, masculinos y femeninos, existentes en Castilla y León, algunas de las cuales se pueden consultar en este mapa de juegos de bolos en Europa que hemos elaborado. No obstante nos centraremos en los Bolos Tres Tablones, originarios de la comarca de las Merindades (Burgos) por ser la modalidad de bolos que practicamos, generación tras generación, y hemos estudiado exhaustivamente. 

La Ley 12/2002, de 11 de julio de Patrimonio Cultural de Castilla y León, en su artículo 1.2 dispone que «integran el Patrimonio Cultural de Castilla y León los bienes muebles e inmuebles de interés artístico, histórico, arquitectónico, paleontológico, arqueológico, científico o técnico. También forman parte del mismo el patrimonio documental, bibliográfico y lingüístico, así como las actividades y el patrimonio inmaterial de la cultura popular y tradicional». De acuerdo con la definición de Patrimonio Cultural Inmaterial adoptada en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO de 2003, se entiende por patrimonio cultural inmaterial «los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas —junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes—  que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana». 

Denominación: Bolos Tres Tablones. 

El juego de Bolos Tres Tablones forma parte del patrimonio cultural inmaterial de las Merindades y constituye su ancestral deporte tradicional. Los bolos son un legado, transmitido siglo tras siglo por la tradición oral, que se ha adaptado a las reglas del deporte moderno sin perder su propia esencia, convirtiéndose en uno de los deportes más antiguos de Europa con lejanas noticias de su práctica ya a principios del siglo XVI. 

Los bolos están interiorizados por los habitantes de Las Merindades como parte de su identidad, como testimonio de una práctica inmemorial en la que se fomenta la destreza, la fuerza y la precisión, con bolas y bolos que se tornean de forma artesanal. Son, por consiguiente, una manifestación cultural de carácter etnológico relevante que se practica como una vivencia colectiva, con un indudable efecto regenerador y social. 

Ámbito territorial: Este antiquísimo deporte ancestral es originario de Las Merindades, una extensa comarca del norte de la provincia de Burgos con más de cuatrocientos pueblos diseminados en escondidos valles. En todos ellos se ha jugado a los bolos, siendo durante siglos uno de sus principales entretenimientos. Hay numerosas referencias y existen centenares de boleras —situadas, por lo general, junto a las iglesias, tabernas o plazas de los pueblos— que han sido verdaderos espacios públicos de socialización. 

Ámbito temporal
: Antiguamente los bolos se jugaban los domingos, después de misa, tan pronto como comenzara el buen tiempo aunque las boleras cubiertas del siglo XIX que aún se mantienen, nos indican que también se jugaba en invierno. Las partidas de bolos tampoco podían faltar en las romerías y fiestas estivales, en las que los mozos de distintos pueblos se enfrentaban, en reñidas apuestas, entre cuadrillas de cuatro jugadores. En la actualidad, como modalidad deportiva se practica también durante todo el año, al existir ligas y concursos. 

Orígenes y evolución: Los bolos constituyen un patrimonio cultural intangible con un pasado tan remoto que, buscando sus raíces, nos podríamos retrotraer a los orígenes primigenios de la humanidad pues responde a un instinto elemental y primitivo, en el que se lanza un trozo de madera para derribar a otro que se alza en la distancia, como mero ejercicio de destreza, fuerza o puntería. 

En Las Merindades, no obstante, tenemos una de las referencias escritas más antiguas de España sobre los birlos, sinónimo de bolos, que data del año 1530, en la Merindad de Valdivielso (Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, Registro de Ejecutorias. Legajo 0218). 

Sabemos también, por documentos históricos, que la afición a los bolos era tan grande que, hasta los monjes del Monasterio Cisterciense de Santa María de Rioseco, en el Valle de Manzanedo, no se privaban de jugar disputadas partidas en la que era, por el año 1610, su “renovada” bolera (Cadiñanos Bardeci, Inocencio. El monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco. Historia y Cartulario. Villarcayo, 2002). Poco después, y antes de que mediara el siglo XVII, conocemos por las actas municipales y gracias a la labor investigadora de D.Manuel López Rojo, Catedrático de Historia, que los regidores de cuatro pueblos: Mozares, Campo, Torme y Miñón fueron sancionados con una multa de 200 maravedíes porque prefirieron retarse a los bolos en el Soto de Villarcayo que acudir a la Junta de la Merindad de Castilla la Vieja (El pasado histórico de Castilla y León. 2, Edad moderna, p.102. Burgos: Junta de Castilla y León, 1983). No fueron los únicos; por las mismas fechas y por motivos semejantes, las Actas reflejan que fueron multados los regidores de Escaño, Escanduso, Tubilla y Cigüenza. 

A lo largo de los siglos, las normas consuetudinarias del juego de los bolos se fueron transmitiendo de padres a hijos por la tradición oral, hasta bien entrado el siglo XX. Las noticias escritas sobre los bolos son muy antiguas pero son referencias muy escuetas: gastos por renovar el juego de bolos, multas, citas literarias, etc. Hay, sin embargo, un libro que nos da una descripción muy interesante de cómo se jugaba a fines del siglo XIX (Nuño García, Ángel. El Valle de Mena y sus pueblos. Santoña: Tipografía Artística, 1925).

La despoblación de la comarca, que se inicia en los años cincuenta del pasado siglo, afectó de una manera importante al juego de bolos. Muchos jugadores emigraron a Madrid, País Vasco, Francia, América,... y allí llevaron su afición por los bolos (remarcable fue el sano enfrentamiento que, durante años, hubo entre jugadores de bolos chilenos y argentinos, originarios del norte de la provincia de Burgos). 

En los años sesenta D. Cayetano, un eminente Catedrático de Veterinaria, ya escribía recordando la pasión y alegría, la fuerza y el temple que les proporcionó este juego en su juventud, sugiriendo practicarlo en las escuelas por sus indudables cualidades físicas (López López, Cayetano y Ruiz Ruiz, Doroteo. Un juego de bolos en Castilla la Vieja (Burgos). Pedrosa de Valdeporres: Hijos de Santiago Rodríguez, 1961). 

La elaboración de un reglamento unificado y la conversión en deporte federado, bajo el nombre de Bolos Tres Tablones, se inicia en los años setenta, cuando se unifican reglas, se crean los clubes deportivos y se comienzan a disputar los Campeonatos de España a los que, actualmente, acuden las boleras federadas de Burgos, Madrid y País Vasco. 

Descripción del Bien: Básicamente podemos decir que la bolera (26m. de largo por 6m. de ancho) es un terreno horizontal sin obstáculos que se divide en tres áreas o zonas bien delimitadas: zona de tiro, zona de cureñas y zona de birle

Se emplean tres tablones (denominados cureñas) sobre los que se plantan tres bolos en cada uno; después se planta el mico o cuatro, que se sitúa en prolongación de los bolos centrales, a izquierda y derecha, en dos puntos denominados mano (derecha) y pulgar (izquierda). En partidas libres se puede plantar el mico donde se quiera. 

Se producen dos tiradas, una de subida (desde el cas) y otra de bajada (también llamada birle). 


Los Bolos Tres Tablones son un juego individual, por parejas o equipos de cuatro jugadores que consiste en lanzar la bola desde el cas (zona fija desde donde se tira), en trayectoria aérea, intentando derribar el mayor número de bolos posibles y el mico inclusive. El primer bote de la bola debe ser en la cureña, de no ser así se producirá una morra (bola sin valor porque no ha pasado de una raya determinada) y se anulará la tirada. 

Se puntúa de la siguiente manera: cada bolo derribado vale uno, el derribo exclusivo del bolo del medio vale dos, y el derribo del mico vale cuatro pero solo si es acompañado con el derribo de alguno de los bolos. 

Las cureñas se instalan en el centro del terreno de juego; sus medidas son 4,20m. de largo por 0,40m. de ancho. Los bolos son de madera (encina, abedul, avellano,…) torneados en forma de tronco de cono de 40cm. de alto, con un diámetro de la base de 4cm. y de 3cm. en la punta redondeada. El denominado mico o cuatro tiene medidas diferentes: 25cm. de alto y una base de 7cm. de diámetro. Las bolas, sobre las que se talla una agarradera, son de madera (nogal, alisa,…) y de forma esférica. Su diámetro no puede superar los 28cm. y su peso es variable, dependiendo de la madera de la cual estén hechas y de su volumen. 

Patrimonio material y oral asociado
: El valor cultural de los bolos no solo se centra en el juego sino que se extiende a otros conocimientos que lo enriquecen y lo hacen posible, como la artesanía de la madera: selección, tiempos precisos de secado, talla de bolos y bolas, elaboración de cureñas y alzado de espléndidas boleras cubiertas (Entrambosríos, Virtus, San Pelayo, Fresno de Losa,...), etc. 

Es muy notable y digno de destacar el rico vocabulario del juego de bolos (cas, morra, cureña,…) con expresiones ligadas siempre a las costumbres y trabajos campesinas (unos bolos que se siegan, una bola que se va a pacer,…). Numerosos son,asimismo, los refranes, dichos y leyendas, vinculados a este deporte autóctono, que reflejan una opulenta mitología, como los relatos fabulosos de la Cueva del Oro de los Barrancos de Dulla, recóndita cavidad en el corazón de las Merindades, que atesoraba bolas y bolos de oro, en cuyo interior —según la antigua leyenda— se jugaban disputadas partidas nocturnas a la luz del preciado metal. 

Los Bolos Tres Tablones son un deporte autóctono muy antiguo y singular, fruto de unas costumbres y tradiciones mantenidas, secularmente, de padres a hijos que se ha ido adaptando a las normativas del deporte moderno, sin perder su propia esencia, por lo que constituyen un legado esencial de la herencia cultural e histórica de la Comunidad de Castilla y León 

Pero los Bolos Tres Tablones, actualmente, se encuentran en verdadero riesgo. Las Merindades sufren, como tantas comarcas, un lamentable proceso de aculturación y están necesitadas de iniciativas ilusionantes que aglutinen a ayuntamientos, juntas vecinales, asociaciones de padres y madres, claustros de profesores,… por lo que coincidiendo, plenamente con la filosofía del artículo 63 de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León en donde se indica que ‹‹cuando los bienes etnológicos inmateriales estén en riesgo de desaparición, pérdida o deterioro, la Consejería competente en materia de cultura promoverá y adoptará las medidas oportunas conducentes a su estudio, documentación y registro por cualquier medio que garantice su transmisión y puesta en valor›› hemos realizado un inventario de nuestra fiel y constante labor de difusión y recopilación que confiamos sea justamente valorado por la Consejería de Cultura, para su declaración como Bien de Interés Cultural de Carácter In
material: 

Documentación:













Atentamente,

Óscar Ruiz
Presidente del Club Bolera Merindades
www.bolos3tablones.com

Vídeos sobre el juego: 


— Puntuación


Vídeos sobre los materiales: 




Vídeos sobre las personas: 




Proyecto: Campeonato de Bolos de la Merindad de Castilla la Vieja

publicado a la‎(s)‎ 1 ago. 2017 2:15 por Óscar Ruiz   [ actualizado el ]

Con la fusión administrativa de la Merindad de Castilla la Vieja con su tradicional capital, se creó en el último cuarto del siglo XX el ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, nombre que, por su longitud, es bastante habitual que se escriba como Villarcayo de M.C.V. Es decir, una antigua e histórica merindad da la sensación de haber quedado escondida bajo unas siglas. No estaría mal, por lo tanto y sin ningún ánimo reivindicativo, que su nombre se le diera a un campeonato de bolos en el que participasen pueblos de la antigua merindad. En mi opinión, debería ser impulsado, tutelado y promocionado desde el Ayuntamiento con un objetivo claro: recuperar la afición entre los niños, jóvenes y mujeres a un juego que forma parte de nuestro rico Patrimonio Cultural Inmaterial. 

Como dato histórico es interesante recordar que, antes de que mediara el siglo XVII, los regidores de varios pueblos de esta merindad fueron sancionados, con una multa de 200 maravedíes, porque prefirieron retarse a los bolos en el Soto de Villarcayo que acudir a la Junta de la Merindad de Castilla la Vieja.

La situación actual, sin embargo, es crítica y requiere una actitud decidida que revierta la tendencia.

Entre todos los pueblos de la antigua merindad (La Aldea, La Abadía de Rueda, Andino, Barriosuso, Barruelo, Barruso, Bisjueces, Bocos, Campo, Casillas, Céspedes, Cigüenza, Escanduso, Escaño, Fresnedo, Hocina, Horna, Incinillas, Lechedo, Mozares, Otedo, La Quintana de Rueda, Quintanilla de los Adrianos, Quintanilla Socigüenza, Remolino, Salazar, Santa Cruz de Andino, Torme, Tubilla, Villacanes, Villacomparada de Rueda, Villalaín, Villanueva la Blanca, Villanueva la Lastra, Villarcayo y Villarías) apenas hay un campeonato en Fresnedo a finales de julio y otro en Villarcayo a mediados de agosto, al que acuden solo los mejores jugadores con sus bolas privadas. No están mal estos campeonatos, ni mucho menos pero en ellos participa, solamente, una pequeña élite de jugadores que cada vez se ve más reducida. Lo verdaderamente preocupante es que no existe ninguna promoción interesante ni para los niños, ni para los jóvenes ni para las mujeres que quieran iniciarse. Nos consta, no obstante, que hay personas interesadas en recuperar los bolos pero no saben bien cómo hacerlo. Un campeonato como este puede servir para marcar el camino.

Es evidente que la recuperación de este juego debe venir desde la escuela. Hemos presentado un proyecto a la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León y a la Diputación de Burgos y, si los ayuntamientos de las Merindades lo apoyan con decisión, pronto volveremos a ver cómo nuestros hijos juegan y se divierten con este deporte ancestral. Mientras tanto el Ayuntamiento debe actuar y el período estival es buen momento para hacerlo con este campeonato promocional que sirva de revulsivo.

Características del Campeonato:

 Si pensamos en recuperar un juego que está necesitado de oxígeno, es muy importante que se potencie, al menos en este torneo, el concepto de transversalidad (hombres, mujeres, niños, ancianos, jugadores y no jugadores) buscando que un niño pueda aprender de un maestro anciano o que un joven inexperto tenga la oportunidad de vencer a un campeón reconocido. En definitiva, se trata de conseguir que nadie se sienta discriminado sino querido y apoyado por el simple hecho de participar.

 Participarían los pueblos que lo desearan, independientemente del estado de sus boleras, y en cada uno se haría un campeonato individual que computara para el campeonato global.

— Todos deberían tirar con las mismas bolas aportadas por el Ayuntamiento que las dejaría al pueblo, solo el día del campeonato. Igualdad total. En mi opinión si se controla el peso y el tamaño, la igualdad será aún mayor. Bolas necesarias: dos bolas de 19, dos de 21, dos de 23 y dos de 25 cm.

 Categorías y distancias mínimas de lanzamiento (la distancia indicada es desde el cas al primer bolo):

ABSOLUTA: 10 metros (mayores de 75 años: 9 metros.) FEMENINA: 8 metros. INFANTIL (13 y 14 años): 8 metros. ALEVÍN (11 y 12 años): 7 m. BENJAMÍN (9 y 10 años): 6 m. PRE BENJAMÍN (menos de 9 años): 5 m.

 Un austero trofeo artesanal para el campeón de la categoría como premio en cada pueblo, debería bastar. Es interesante recordar que en la antigua Grecia los vencedores olímpicos recibían una sencilla corona de laurel.

 Toda la recaudación se debería sortear, a cara o cruz, en bolas de madera que pasarían a ser bolas públicas del pueblo del jugador al que le tocasen. Esta persona, por lo tanto, así como todas las que participasen, ejercerían como donantes comprometidos en el proyecto de recuperación de los juegos de bolos. En cada pueblo se haría, por lo tanto, un torneo “sostenible”.

— La imaginación es la esencia de este juego y cada pueblo debería decidir, de manera autónoma, el formato del campeonato, aunque se deberían utilizar solo las bolas que aportase el Ayuntamiento así como mantener las categorías mencionadas. Sería imprescindible que hubiera, asimismo, una persona responsable en cada pueblo de organizar el campeonato. Céspedes puede decidir hacerlo a bolos, Salazar con tres micos, Escaño con dos, Villarcayo con cuatro, etc.

 Independientemente de los sencillos trofeos artesanales que se otorguen en los pueblos, debería haber un premio final importante otorgado por el Ayuntamiento en el que se premiaría a los jugadores en función del número de pueblos en los que hubieran vencido. De esta manera se determinaría los vencedores finales del Campeonato de Bolos de la Merindad de Castilla la Vieja.

 Debería ser un torneo de promoción por lo que no sería conveniente emplear las mismas prácticas de los campeonatos habituales. Por ejemplo, sería deseable que vinieran los mejores jugadores pero no debería haber un premio económico por haber quedado 1º, 2º o 3ª ni tampoco repartir la recaudación, como hacen en algunos pueblos de 50%, 30% y 20% para los vencedores. Si esto ocurriese, siempre se llevarían el dinero las mismas personas y, a la larga, la gente se desanimaría. La recaudación debe ser para sortear bolas públicas, de las cuales los pueblos siempre están necesitados. En cualquier caso debe haber un premio económico importante, asumido por el ayuntamiento, para el jugador o jugadora que haga una tirada excepcional. Por ejemplo, si el campeonato fuera a bolos se podría poner en el cartel “entre todos los jugadores que consigan derribar catorce bolos se disputará un premio de 100€” sabiendo que es una jugada muy difícil aunque no imposible. Habitualmente, este premio quedará desierto pero servirá de estímulo para la participación también de los mejores, a los que no olvidemos que se necesita porque serán la referencia en que se mirarán los más jóvenes.

Creo que todos estos planteamientos deben ser analizados con otros que tal vez sean mejores, desde el Ayuntamiento junto con sus alcaldes pedáneos para valorarlos en su justa medida. Debe existir una sana complicidad con un objetivo común: recuperar nuestro preciado juego de bolos que debería estar ya considerado como un Bien de Interés Cultural.

Óscar Ruiz, agosto de 2017.

Proyecto Cultural: Escuela de Bolos

publicado a la‎(s)‎ 11 jul. 2017 9:28 por Óscar Ruiz   [ actualizado el ]

PROYECTO CULTURAL: CREACIÓN DE UNA ESCUELA DE BOLOS EN COLABORACIÓN CON LOS CENTROS EDUCATIVOS DE LAS MERINDADES

1. INTRODUCCIÓN
2. ESTADO ACTUAL
3. OBJETIVO Y ACTIVIDADES
4. RECURSOS MATERIALES E INSTALACIONES
5. RECURSOS HUMANOS
6. EVALUACIÓN


1. INTRODUCCIÓN

Mientras no tomemos conciencia de que el juego de bolos es un preciado Patrimonio Cultural de las Merindades, lleno de ricos matices que debemos cuidar, como una iglesia románica o un tejo milenario, seguiremos perdidos, sin rumbo. No creo que haya un alcalde en las Merindades al que no le gustaría que los bolos se recuperasen. Se puede conseguir pero el freno a la creciente aculturación,se logra desde la escuela. 

No cabe duda de que es necesario tener en cuenta a los bolos en la elaboración de la Carta del Patrimonio Oral e Inmaterial de Castilla y León pero no es suficiente. Cuando, entre todos, consigamos que los bolos sean considerados como un Bien de Interés Cultural (junto con las diversas modalidades ancestrales de bolos masculinas y femeninas de Castilla y León) y que a los niños se les enseñe a jugar a los bolos en los centros educativos, una hora a la semana, por personas apasionadas de este juego, habremos logrado lo que con tanto ahínco nos recomienda la UNESCO: no perder nuestra delicada y frágil cultura inmaterial, aquella que no está escrita.

Si ahondamos un poco en la legislación autonómica, podemos leer como La ley del Deporte de Castilla y León, en su título IV artículo 71 dice claramente: La Junta de Castilla y León adoptará las medidas e iniciativas necesarias para recuperar e impulsar la práctica de los deportes autóctonos, entre los cuales obviamente señala el juego de Bolos Tres Tablones.   La UNESCO, incluso, urge a los países a proteger y difundir los deporte y juegos tradicionales y recomienda la promoción de los mismos en la escuela primaria y secundaria, muy especialmente en el área de educación física. Se supone que la Escuela Regional de Deportes Autóctonos tiene ese cometido pero aún no tiene un desarrollo real en las Merindades.

2. ESTADO ACTUAL

El juego de bolos ha sido, durante cientos de años (hay documentos escritos en las Merindades de principios del siglo XVI) una parte esencial de la identidad de nuestra tierra. La pasión por los bolos pervivió, generación tras generación con gran intensidad hasta el comienzo de la emigración, a las grandes ciudades, en los años cincuenta del pasado siglo. Es entonces cuando se produce un cambio radical, las Merindades sufren la despoblación, y se resiente el juego por los inexorables cambios demográficos y sociales: nuevas ofertas de ocio, otros deportes, lo nuevo frente a lo antiguo, etc. 

La reglamentación de los años 70 que convirtió nuestro juego de bolos en la modalidad deportiva “Bolos Tres Tablones” fijó y unificó reglas lo cual constituyó, sin duda, un hecho positivo pero también tuvo sus aspectos negativos y,en muchos pueblos, comenzó a dejar de jugarse, centralizándose el juego en los clubes deportivos. Actualmente los jugadores veteranos forman la mayoría y falta un relevo generacional, fruto de no haber sabido inculcar la afición a los bolos desde la infancia, como consecuencia de que no existe ni existió nunca una cultura de enseñar. Asistimos, por lo tanto, a una lenta agonía que urge revertir desde la escuela, el lugar ideal que aglutina a los menores en las Merindades, una comarca que tienen más de cuatrocientos pueblos diseminados en alfoces, merindades, valles, juntas, etc. 

3. OBJETIVO Y ACTIVIDADES

El objetivo principal es crear una escuela de bolos  ─coordinada entre todos los centros educativos, ayuntamientos, asociaciones de padres de alumnos y clubes deportivos de las Merindades─ dirigida por un maestro de bolos, de valía contrastada que consiga inculcar en los niños el interés por este juego. Los bolos, antes que deporte, es cultura ancestral no escrita y se requiere atesorar conocimientos que no son fáciles de poseer y transmitir adecuadamente.

El maestro de bolos, en coordinación con los profesores de educación física, impartiría clases, una hora a la semana en horario escolar preferentemente al extraescolar, estableciendo dos equipos equilibrados de cuatro jugadores que jueguen entre sí. No es conveniente dar una clase a un grupo mayor porque se hace lento y el juego pierde su magia.

A los niños se les enseñaría la técnica correcta de lanzamiento y se pondrían a jugar partidas equilibradas de cuatro contra cuatro a mico libre, dando rienda suelta a la imaginación y estrategia de los contendientes. Una vez enseñado lo básico y cómo se cuenta, el maestro de bolos observaría la evolución de la partida y que se hiciera con orden, corrigiendo, enseñando el vocabulario específico, etc.

A lo largo del curso escolar, se seleccionaría un equipo de cuatro jugadores en cada centro educativo con cada una de estas categorías: Pre benjamín (7 y 8 años), Benjamín (9 y 10 años), Alevín (11 y 12 años) e Infantil (13 y 14 años). Este equipo tendría la oportunidad de enfrentarse, en una liga de un único día, contra otros centros educativos, planteándose la competición como un juego divertido y estimulante, en el que se primaría la educación en valores sobre los puramente competitivos. Se priorizaría, asimismo, lo colectivo frente a lo individual.

Es fundamental, por lo tanto, que ─siempre respetando las Leyes Orgánicas 2/2006, de Educación, y 8/2013, de Mejora de la Calidad Educativa─ se apele a la autonomía de los centros educativos para incluir los bolos, por su componente ancestral y cultural, en el proyecto curricular.  El juego de bolos, bien enseñado, constituye una oferta formativa muy atractiva para nuestros niños pues su práctica como deporte contiene cualidades que son fundamentales y contribuyen de manera muy positiva al desarrollo infantil: habilidad, estrategia, liderazgo, trabajo en equipo, etc. Se podría ofrecer también como actividad extraescolar pero, en el actual contexto de globalización, con una tendencia tan marcada hacia la uniformización cultural, en donde los deportes de masas y los dispositivos digitales dominan todo, su práctica acabaría diluyéndose.

El aprendizaje adecuado, durante el curso escolar, animaría a que los niños, fuera del ámbito lectivo, participasen en los campeonatos para menores que, coincidiendo con las fiestas de los pueblos, se celebran en los meses estivales; en estos torneos pueden jugar en condiciones de igualdad, chicos y chicas. Concursos sencillos, lejos de la competitividad, en los que se inculcan “valores”.

4. RECURSOS MATERIALES E INSTALACIONES.

Casi todos los centros escolares de las Merindades tienen una bolera cerca y en buenas condiciones. Soncillo y Espinosa de los Monteros las están reformando y Villasana de Mena construirá una en breve. 

Cada bolera debería contar, al menos, con unas bolas de nogal de diámetro reducido y bolos de madera ligera (avellano, abedul, fresno, acacia, haya,...). En los niños, como están en etapa de desarrollo y crecimiento físico, hay que tener mucho cuidado con el peso de las bolas; debe predominar más la técnica que la fuerza, por lo que deberían tirar con una bola que realmente puedan manejar con facilidad. Se derriban menos bolos pero se desarrolla mejor el estilo y la puntería.

5. RECURSOS HUMANOS

Sería necesaria la contratación de un experto maestro en bolos con amplios conocimientos y capacidad demostrada en la enseñanza a menores que pueda formar, asimismo, a monitores y profesores de educación física, en caso de que fuera necesario para completar adecuadamente el proyecto.

6. EVALUACIÓN

A pesar de tratarse de un proyecto a largo plazo, es en la infancia cuando se genera la afición a los bolos. Los resultados serían pronto satisfactorios porque la experiencia nos dice que no hay niño ni niña al que no le guste este juego, si se tiene la sensibilidad suficiente para enseñarles. De esta manera se transmitiría el patrimonio cultural vivo y se plantaría la semilla del deporte de base que, si bien mantendría su esencial dimensión recreativa, sería también la cantera de la que se nutriría el futuro deporte de competición. 

Aún estamos a tiempo. Se perderá Cultura si no se actúa. Se perderá Riqueza,...

Óscar Ruiz, julio 2017.

No abuses del cemento y cuidado con los árboles

publicado a la‎(s)‎ 4 jul. 2017 9:42 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 13 dic. 2017 10:43 ]

Pilar me envió hace tiempo, una foto de la nueva bolera de San Martín de Porres (Merindad de Valdeporres) del año 2014 y la comparo con otra que hice un par de años antes. Depende de las circunstancias y de la localización pero, en mi opinión, en los pequeños pueblos con encanto como son la mayoría de los pueblos de las Merindades,  cuanto menos se abuse del cemento, mejor. Si estás pensando en renovar la bolera de tu pueblo, no dejes de leer este artículo para contrastar las distintas opciones. 

Otro tanto podríamos decir de la bolera de Fresnedo (Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja). La han ensanchado para poder jugar también al fútbol. Yo habría respetado el espacio de la bolera y habría hecho la cancha de fútbol en otro sitio. Ahora, si juegas al fútbol te puedes resbalar con las chapas de las cureñas y si juegas a los bolos, aunque la calidad de la bolera como tal es buena, falta algo esencial: aquella espléndida nogala que había y que estaba sabiamente plantada para dar sombra sobre el juegabolos, todas las tardes de verano. Al parecer, estaba levantando las cureñas y tirando el muro. 

Óscar Ruiz, julio 2017.


Tres preguntas, tres respuestas y tres conclusiones

publicado a la‎(s)‎ 4 jul. 2017 7:40 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:30 ]

A uno le gusta un peso determinado, a otro una agarradera especial, etc. Esta sofisticación creo que es un error para un juego rural que siempre fue colectivo. Si queremos que los bolos tengan futuro como deporte, en mi opinión, se debería volver a recuperar la esencia de lo que siempre fue el juego y hacerlo lo más igualitario posible. Así, los jóvenes volverían a acercarse a un juego del que, en muchos sitios, se les expulsó.

1. ¿Es difícil comprar una buena bola?: Sí, es muy difícil. Bueno, pues entonces será mejor abandonar las bolas privadas y que algún experto nos provea de bolas públicas y las mantenga.

2. ¿Es sano y justo tirar con bolas pesadas de 7 kg.?: No, no es sano y hay muchos jugadores lesionados, con problemas de espalda. Tampoco es justo porque da ventaja a una minoría. Bien, pues entonces limitaremos el peso a un máximo de 5,5 kg. que es un peso muy manejable para la inmensa mayoría de los jugadores.

3. ¿Es más atractivo tirar con bolas grandes?: No, es más bonito y espectacular tirar con bolas pequeñas. Bueno, pues entonces volveremos a limitar el diámetro a 25 cm. como jugaban nuestros abuelos.

Con estos tres cambios, los bolos entrarían nuevamente en la senda de la recuperación. Afortunadamente, algunos pueblos de las Merindades ya los están aplicando y es muy significativo ver cómo aumenta el público y los jugadores mientras que en los campeonatos oficiales, sin embargo, decae. Por ejemplo, en el día de 
ayer, domingo 2 de julio, todo un Campeonato de España de Bolos Tres Tablones, Individual de 1ª Categoría, se celebró en Quincoces de Yuso (Valle de Losa) en el cual participé. A pesar de que tiraban excelentes jugadores con sofisticadas bolas privadas, casi había menos gente viéndolo que en el concurso de bolos de Castrillo de Bezana, un pequeño pueblecillo del Valle de Valdebezana, en el que estuve el sábado y en el que todos tirábamos con bolas colectivas y pequeñas. 

Lo cierto es que esta apatía que se ve en los campeonatos oficiales no solo tiene que ver con los tres puntos analizados sino con la monotonía del formato. Los bolos son muy divertidos pero si yo, que me encantan los bolos, me aburro que no le pasará al público. En mi opinión habría que hacer cambios radicales y ayer, en Quincoces, puse en práctica, para dar ejemplo, una de esas modificaciones que propongo: tiré con dos bolas de 25cm. de diámetro y poco más de 5 kg. de peso ante el estupor de la mayoría de los presentes. La diferencia y dificultad era tan evidente que pensaba que me iban a eliminar a la primera. No fue así y quedé entre los ocho primeros, clasificándome para el Torneo de Maestros. El fuerte apretón de manos que me dio un anciano, no lo olvidaré...

Óscar Ruiz, julio 2017.

Personas válidas

publicado a la‎(s)‎ 13 jun. 2017 11:29 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:33 ]


He leído que los gastos presupuestados para actividades deportivas organizadas por el Ayuntamiento de la Merindad de Valdeporres han sido de 10.000€ en 2016 y 25.000€ en 2017. Desde luego es muy importante que se incentive el deporte, cualquiera que sea pero sería interesante saber si se ha dedicado algún euro de ese dinero a promocionar los bolos el deporte "autóctono" por excelencia de las Merindades (léase la ley del Deporte de Castilla y León, en su título IV artículo 71) entre los niños y niñas. Esta misma pregunta la podríamos hacer a cualquiera de los otros ayuntamientos de las Merindades. 

Sin embargo, recuperar este juego entre los menores no depende del dinero sino de las ideas y de la voluntad de personas válidas, capaces de llevar a cabo acciones sencillas y comprometidas. ¿Existen? Estoy convencido de que sí pero hay que buscarlas  y no es fácil.

Óscar Ruiz, junio 2017.

Escuela de bolos para menores

publicado a la‎(s)‎ 2 jun. 2017 10:20 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:36 ]

Puede que no tengas ni idea de dar clases o puede que seas un experto profesor de educación física; en cualquiera caso, aquí van unas recomendaciones básicas. 

1. Lo primero es que aprendan a evitar el peligro y a colocarse en sitio seguro. Cuando alguien tira, el resto de jugadores deben estar mirándole, quietos y situados en los laterales del juegabolos, siempre entre el bolo central y el jugador que tira.

2. Enseña a un grupo máximo de ocho chavales. No intentes trabajar con grupos grandes porque solo conseguirás que los bolos resulten aburridos.

3. Procura que las bolas sean ligeras y que cada uno tire desde la distancia que le corresponde por edad.

4. Enseña la técnica correcta de lanzamiento, las nociones básicas del juego y cómo se cuentan los bolos.

5. Forma dos equipos que compitan entre sí. Haz un campeonato individual para saber el nivel e igualar los equipos. El mejor jugador tirará el último y el segundo mejor, el primero. Estas posiciones podrán ir cambiando en función de su evolución como jugadores.

6. Déjales jugar y limítate a observar cómo cumplen las reglas; es decir, que mientras unos tiran haya otros que planten, que lleven correctamente la suma de los bolos derribados, que tengan un comportamiento honorable y solidario,…

Óscar Ruiz, junio  2017.

Jugadores bravos en las Merindades

publicado a la‎(s)‎ 12 mar. 2017 5:00 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:37 ]

Por mi edad, tuve la suerte de conocer una manera de jugar, en la que la mayoría de los jugadores echaban el brazo atrás, doblaban los riñones y tiraban la bola casi a ras de suelo, cogiendo los bolos al aire. Eran los tiempos de los jugadores bravos. Sin embargo, todo cambió con la “modernidad” cuando comenzó a aumentarse el tamaño y peso de la bola y reducirse las distancias. Empezaron a proliferar entonces jugadores que, en muchos casos, tenían un estilo “calveado” parecido a la petanca.

Valen lo mismo  
me dirán algunos los bolos derribados en uno u otro estilo. Desde luego pero, desde el punto de vista de la BELLEZA, hay distancias estelares entre aquellos jugadores y estos; esa es la razón principal por la que organizamos un campeonato histórico que evoque, aunque sea como un pálido reflejo, aquella ensoñadora manera de jugar en la que creo que deberían iniciarse los niños y niñas de las Merindades.

El juego de los bolos en las Merindades forma parte de nuestra cultura atávica y, al menos , son cinco los pilares que deberían contribuir a sustentarlo:

1. Un Centro de Profesorado activo.
2. Una Diputación colaborativa.
3. Unos Ayuntamientos ilusionados.
4. Un Centro de Desarrollo Rural implicado.
5. Unos Jugadores dispuestos.

Sin embargo,
 a pesar de que hay alguna iniciativa esperanzadora, absolutamente todos estos "pilares" se tambalean y las razones van desde la desidia hasta la aculturación.

Óscar Ruiz, marzo 2017.

Mujeres y jóvenes

publicado a la‎(s)‎ 1 dic. 2016 1:48 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:38 ]

La comisión técnica del deporte federado tres tablones se reúne anualmente en Miranda de Ebro para decidir las fechas de los campeonatos oficiales, etc. y se cursa invitación a las distintas federaciones provinciales (Burgos, Álava, Vizcaya y Madrid) constituidas, en su mayoría, por personas descendientes de las Merindades. Como representante de la Federación Madrileña no he podido acudir pero no puedo estar más en desacuerdo con la siguiente decisión adoptada: 

“Las mujeres y juveniles menores de 18 años tirarán desde 6 metros”. 

El juego, en mi opinión, no se hace más atractivo por dar más bolos sino por hacerlo más espectacular y eso se consigue alargando la distancia del tiro y reduciendo el diámetro y peso de las bolas como jugaban nuestros abuelos.

Por otra parte entiendo que la mayoría de las mujeres federadas (apenas son una docena en toda España) son señoras mayores que no han aprendido de jóvenes  y no llegan o no están acostumbradas a tirar de más atrás. Si hubiesen aprendido con 14 años lo harían con facilidad pero lo que no se dan cuenta es que con esta decisión están pensando en su interés estrictamente personal y no en el futuro de los bolos. Aquí lo que se trata no solo es de dar bolos sino de cómo darlos y la estética juega un papel fundamental que se pierde tirando de tan cerca.

Después de haber enseñado durante años a niñas y mujeres, de haber colaborado en la organización de varios campeonatos femeninos, creo que fijar la distancia de lanzamiento a un mínimo de 8 metros, limitar el diámetro a 25cm. y el peso de las bolas a un máximo de 4,5 kg. igualaría el juego y lo haría más atractivo. Sí, repito, limitar el peso lo considero fundamental porque da una gran ventaja y si no lo hacemos lo convertiremos en un juego de forzudas. Las niñas con doce años que poseen la técnica adecuada ya llegan de sobra desde esa distancia.

Lo de las mujeres, como hemos dicho, 
parece que tiene cierta explicación racional pensada para señoras mayores y no para jóvenes deportistas pero que se haya acordado que un chaval de 17 años tire desde 6 metros resulta ridículo. Aunque esta medida tiene un mínimo impacto porque solo afecta a los dos únicos menores federados en toda España quiero recordaros que cuando nosotros teníamos 12 o 13 años, ya tirábamos desde el “cas” que estaba más lejos que los 10 metros actuales y desarrollábamos un "estilo" que se pierde con esta medida tan poco meditada, que me corrobora que las personas que la han adoptado, no están acostumbradas a enseñar a niños y niñas o, simplemente, no saben cómo hacerlo. 

Estas decisiones, aunque crean confusión, son irrelevantes para el futuro de los bolos como juego pero sí le perjudican como deporte. El 99,9% de las mujeres y jóvenes que juegan a los bolos no están federados y lo hacen por lo general en verano, en las partidas y campeonatos que se celebran en los pueblos de las Merindades. En la mayoría de los campeonatos que yo he visto, las mujeres tiran ya desde 8 metros y a las que no saben o son señoras mayores las dejan tirar de más adelante. Y los jóvenes a partir de 15 años tiran ya desde la misma distancia que los hombres, es decir, 10 metros. 

En cualquier caso, recuerda que en tu pueblo, siempre que no sea un campeonato federado el 99,9% de los campeonatos de las Merindades no lo son eres tú y nadie más quien decide cómo se juega a los bolos. 

Óscar Ruiz, diciembre 2016.

¿Una o tres "cureñas"?... ¿Bolos o pasabolos?...

publicado a la‎(s)‎ 29 oct. 2016 0:11 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 nov. 2017 10:39 ]

Hay personas que, por desconocimiento, se confunden con lo de una o tres "cureñas" (tablones). Algunos se piensan que son juegos distintos. Pues no, sabed que, por lo general, se trata del mismo juego. Las tres "cureñas" aportan más variedad al juego pero lo fundamental, lo necesario, LO ESENCIAL es la "cureña" central.
En las dos imágenes del pueblo de Ahedo de las Pueblas (Merindad de Valdeporres) tenéis el ejemplo. En la fotografía de arriba, se ve el "juegabolos" con una sola "cureña" como estaba hasta no hace tantos años y debajo, el mismo "juegabolos" con las tres "cureñas" que tiene en la actualidad.

No hay que identificar, por lo tanto, un solo tablón exclusivamente con el actual deporte del Pasabolo Tablón  sino con la manera de jugar dominante en el norte de la provincia de Burgos, a finales del siglo XIX, en la que los jugadores podían optar por jugar en la misma “cureña” a bolos o a pasabolos según les conviniese; práctica que, 
inexplicablemente, se perdió cuando surgieron los deportes.

Sin embargo, es enriquecedor recordar y recuperar aquel juego mixto por ser más rico en matices, complejo y, sobre todo, más divertido que el actual.  No se trata de fusionar los deportes actuales de Bolos Tres Tablones y Pasabolo Tablón porque este último tiene una línea evolutiva la carrera bien definida, que le hace distanciarse de los Bolos Tres Tablones sino de recuperar para los Bolos Tres Tablones, como una práctica más, el antiguo juego de pasabolos a "pie quieto" y desde el "cas", a partir del cual evolucionó, sin duda, el moderno Pasabolo Tablón. 

Siguiendo esta línea reivindicativa de recuperar lo mejor de las tradiciones, a pesar de ser una manera de jugar casi perdida y solo recordada por nuestros más ancianos, hemos introducido una tirada a pasabolos en el Campeonato Histórico de Bolos de las Merindades porque consideramos que el jugador brillante debe aspirar a la maestría en ambos lanzamientos. 

La tradición oral e incluso la literatura nos hablan de esta rica diversidad. Sirva de ejemplo este párrafo con el que arranca un espléndido relato de José Luis Abad, ambientado en el Valle de Valdebezana, en donde se deja traslucir cómo se jugaba a bolos y pasabolos en el mismo tablón:

" En mi pueblo hay muy pocas diversiones. Pero hay una que nos satisface a todos los mozos. El pasabolo. Y estamos muy orgullosos de que en el pueblo exista un juego de bolos de tres calles y, además, es el único cubierto del contorno. Nadie podría asegurar si somos buenos jugadores por poder disponer de este recinto, o si creamos el recinto por nuestra afición a los bolos. Tres troncos, de roble sano y seco, de cinco metros de longitud y palmo y medio de anchura, labrados a mano con hacha y afinados con azuela, enterrados a lo largo, paralelos entre sí, con una cara lisa y bien labrada, asoman de la tierra y acogen los cases en que se plantan los bolos, tres por cada tablón…"

Óscar Ruiz, octubre 2016.

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