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Bolos con el mico y pasabolos en la misma cureña

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2019 3:42 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 24 oct. 2019 3:10 ]
Al fondo, la iglesia de Para (Espinosa de los Monteros) nos hace reconocer la ubicación de las dos fotografías.

La foto de la izquierda aparece en la revista de Pasabolo nº 5, atribuida por equivocación al cercano pueblo de Barcenillas de Cerezos. No sabemos la fecha; tal vez de los años 90. Se trata de la bolera de Pasabolo Tablón “El Campo”. Fijaos que tenía “parabolas”, es decir, un parapeto de neumáticos para frenar la bola .

La foto de la derecha es anterior. Está datada hacia 1955-60 y su propietaria es Elena Martín. Aunque no se ve toda la bolera, a la izquierda se aprecia muy bien la viga final que frenaba las bolas. No había aún el "parabolas" propio del Pasabolo Tablón porque, probablemente, se jugaba por entonces en Para, como en tantos pueblos de las Merindades, a un juego de bolos mixto primitivo, de bolos con mico y pasabolos, que está en el origen de los deportes modernos de Bolos Tres Tablones y Pasabolo Tablón. 


Me gustan ambos deportes, practico el primero pero disfruto con la diversidad de aquella manera primitiva y sabia de jugar por lo que, en ocasiones, juego con los amigos, en la misma partida, tanto a bolos con el mico como a pasabolos, tirando desde el “cas” y sin carrera. Obliga al jugador a tirar la bola más rasa, sin tanta parábola y confiere al juego, la espectacularidad con que jugaban nuestros abuelos que recuerdo muy bien de mi infancia. Para mí, ahí se encuentra el jugador total, en el juego libre e imaginativo que representa la complejidad frente a la simplificación.

Bolas públicas, reducción del diámetro de las bolas a 25 cm, control de peso,... son otras de las ideas que, en mi opinión, harían de los Bolos Tres Tablones un deporte más complejo, igualitario, divertido y emocionante.

Por cierto, no busquéis esta bolera, ya no existe. En su lugar hay un parque de juegos infantiles, un ejemplo más de la aculturación que sufre Las Merindades.

Óscar Ruiz, abril 2019.