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Jugadores bravos en las Merindades

publicado a la‎(s)‎ 12 mar. 2017 5:00 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 25 mar. 2017 11:27 ]
Por mi edad, tuve la suerte de conocer una manera de jugar, en la que la mayoría de los jugadores echaban el brazo atrás, doblaban los riñones y tiraban la bola casi a ras de suelo, cogiendo los bolos al aire. Eran los tiempos de los jugadores bravos. Sin embargo, todo cambió con la “modernidad” cuando comenzó a aumentarse el tamaño y peso de la bola y reducirse las distancias. Empezaron a proliferar entonces jugadores que, en muchos casos, tenían un estilo “calveado” parecido a la petanca.

Valen lo mismo – me dirán algunos – los bolos derribados en uno u otro estilo. Desde luego pero, desde el punto de vista de la BELLEZA, hay distancias estelares entre aquellos jugadores y estos; esa es la razón principal por la que organizamos un campeonato histórico que evoque, aunque sea como un pálido reflejo, aquella ensoñadora manera de jugar en la que creo que deberían iniciarse los niños y niñas de las Merindades.

El juego de los bolos en las Merindades forma parte de nuestra cultura atávica y, al menos , son cinco los pilares que deberían contribuir a sustentarlo:

1. Un Centro de Profesorado activo.
2. Una Diputación colaborativa.
3. Unos Ayuntamientos ilusionados.
4. Un Centro de Desarrollo Rural implicado.
5. Unos Jugadores dispuestos.

Sin embargo,
 a pesar de que hay alguna iniciativa esperanzadora, absolutamente todos estos "pilares" se tambalean y las razones van desde la desidia hasta la aculturación.

Óscar Ruiz, marzo 2017.