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Puentedey 1950

publicado a la‎(s)‎ 31 dic. 2018 2:48 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 31 dic. 2018 4:08 ]
En tiempos pasados, los bolos era un negocio importante para los taberneros porque las apuestas de cuartillos de vino eran muy frecuentes. Por lo tanto, en aquellas ocasiones en que la bolera del pueblo se subastaba al mejor postor, las tabernas solían pujar por quedarse con su explotación.

Incluso en algunos pueblos, el mismo tabernero tenía su propia bolera privada y aportaba las bolas para el juego de sus clientes. Este “juegabolos” en Puentedey, propiedad del bar de Victorino — recientemente cerrado—, es un claro ejemplo. Junto a la “cureña” se ve a Ángel
María Sainz con una bola en la mano, hacia 1950.

Un jugador de Pasabolo Tablón podrá pensar, al ver un solo tablón, que se trata de su juego pero la presencia del “mico” le confundirá. En realidad, corresponde al actual juego de Bolos Tres Tablones pero con una sola “cureña” como era habitual en numerosos pueblos de las Merindades. En boleras como esta podías jugar a lo que quisieses: a bolos con el mico, a pasabolos, a mico a calva,… pero siempre tirando desde el “cas”; es decir, con un solo paso y sin la carrera que habitualmente hacen en Pasabolo Tablón. Al que le tocaba plantar podía escoger entre un múltiple abanico de posibilidades, en las que el ingenio y el estudio del rival, eran puestos a prueba. Por eso, yo siempre insisto en que las partidas libres son lo más divertido de los bolos porque, en ellas, vuela la imaginación mientras que en la mayoría de los campeonatos se cortan las alas. En cualquier caso, ambos se complementan y aportan diversidad que es la verdadera riqueza del juego.

Dos datos interesantes de esta foto que nos ha facilitado Jesús, hermano de este joven jugador: la cureña era muy estrecha y las bolas mucho más pequeñas que las actuales.

Óscar Ruiz, diciembre 2018.