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Espinosa de los Monteros: ¿renacen los bolos?

publicado a la‎(s)‎ 5 sept. 2016 3:44 por Óscar Ruiz   [ actualizado el 18 mar. 2017 2:26 ]
EL IV Campeonato Histórico de Bolos de las Merindades tuvo lugar en Espinosa de los Monteros gracias al interés mostrado por el Ayuntamiento en recuperar este juego. Hacía más de veinte años que no se jugaba a los bolos y se valló provisionalmente la antigua bolera  "el Pedrero" 
para celebrar el concurso, con la idea de arreglarla en un futuro próximo. 

Participamos 72 personas en seis categorías bien diferenciadas y tanto los buenos jugadores como aquellos que no sabían jugar, se sintieron queridos y apoyados. Además fue un campeonato totalmente sostenible porque se recaudó 144€, casi el coste de las tres bolas de nogal que se sortearon entre los asistentes. 

El jugador que más bolos derribó, entre todas las categorías, fue un chico de tan solo trece años que tiró, con asombrosa brillantez, un total de 20 bolos. Vinieron buenos jugadores, de todas las Merindades, como el Campeón de España de Primera Categoría Individual o el Campeón de España de Primera Categoría de Parejas, de Bolos Tres Tablones pero nadie consiguió derribar los 23 bolos necesarios para obtener los 150€ de premio. Ese difícil objetivo sirvió de imán para atraer a buenos jugadores, a aquellos que buscan la gloria y que son imprescindibles para generar afición entre los más jóvenes. 

Lo más importante es que se recuperó cultura, identidad y que, aparentemente,  entre los jóvenes y mayores de Espinosa de los Monteros se percibió ilusión por volver a recuperar este juego. 

Con el objetivo de revivir nuestro Patrimonio Inmaterial casi olvidado organizamos, desinteresadamente, este concurso en pueblos distintos cada mes de agosto pero no es suficiente. Sería conveniente poner en marcha una escuela mínima en la que se transmitiesen los conocimientos de los ancianos a los más jóvenes. Este sencillo programa, por ejemplo, podría servir como idea pero, si no se encontrasen maestros adecuados, cualquier persona con sensibilidad cultural podría conseguir que
 se volviese a sentir el inconfundible  "triscar" de los bolos.

Óscar Ruiz, septiembre 2016.