La esencia de los bolos y lo más divertido no han sido los campeonatos, de creación relativamente moderna, sino las partidas entre cuadrillas; ahí es donde se adquiere la verdadera afición. Por ejemplo, todos estos niños de las imágenes están echando sendas partidas en Quintanilla del Rebollar (Merindad de Sotoscueva), aunque con treinta años de diferencia. A la mayoría os parecerá obvio, pero hoy en día, no todo el mundo sabe en qué consiste una partida, así que lo explico.
Una partida se puede jugar mano a mano, dos contra dos... Las partidas de cuatro contra cuatro son las más tradicionales y apreciadas. Cuando hay mucha gente para jugar, se suele esperar a que acabe una partida para que cuatro nuevos jugadores reten a los vencedores.
La partida consta de dos juegos ganados (o tres en ocasiones especiales de apuestas). Para empezar, se echa a «cara o cruz» con una moneda o a «punta o culo» (también «punta o coz») con un bolo; el equipo que acierta planta el mico en cualquier parte de la bolera, siempre que sea detrás de los bolos.
Cada jugador del equipo A tira una sola bola para arriba y otra para abajo (solo en partidas mano a mano entre dos jugadores se tiran dos bolas). Luego lo hace el equipo B y, finalmente, ambos repiten sus tiradas. Gana el que haga más bolos en la suma de las dos tiradas. Por ejemplo, en un duelo de tres contra tres:
Primera tirada:
A: los tres jugadores suben 6 + 3 + 7 y bajan 3 + 0 + 3. Total = 22 bolos.
B: los tres jugadores suben 5 + 2 + 6 y bajan 1 + 2 + 4. Total = 20 bolos.
El equipo A lleva 2 bolos de ventaja en la primera tirada.
Segunda y última tirada:
A: los tres jugadores suben 3 + 3 + 5 y bajan 3 + 2 + 1. Total = 17 bolos.
El equipo A ha tirado 17 bolos; sumados los 2 de ventaja, el equipo B necesita tirar 20 bolos en su segunda vuelta para ganar el juego. En lo sucesivo siempre plantará el mico el equipo que haya perdido el juego anterior.
Óscar Ruiz, noviembre de 2022