Puede que no tengas ni idea de dar clases o puede que seas un experto profesor de Educación Física. En cualquier caso, aquí van unas recomendaciones básicas:
Lo primero es aprender a evitar el peligro y a colocarse en un sitio seguro. Cuando alguien tira, los demás deben estar mirándolo, quietos y situados en los laterales del juegabolos, siempre entre el bolo central y el jugador que tira.
Enseña a un grupo máximo de ocho chavales. No intentes trabajar con grupos grandes, porque solo conseguirás que los bolos resulten aburridos.
Procura que las bolas sean ligeras y que cada uno tire desde la distancia que le corresponde por edad. Los niños deben tirar con bola pequeña y desde distancias de tiro largas, para que desarrollen un estilo impecable y atractivo. Compra las bolas por parejas, de nogal y de diámetro reducido. Con dos de 16, 18, 20 y 22 cm tendrás una buena selección de bolas para niños y niñas, desde los más chiquitines hasta unos doce años. Si compras un par de ellas más de 23, 24 y 25 cm, tendrás para todo el mundo. Cuidándolas, durarán varios años. Los bolos deben ser de madera ligera (abedul, fresno, acacia...) para que no desvíen en exceso la trayectoria de la bola.
En cuanto a las distancias de lanzamiento, deja tirar a los niños menores de seis años desde donde quieran, y para el resto, guíate por estas distancias mínimas,que están muy meditadas y son fruto de la experiencia de varios años enseñando a niños y mujeres.
Enseña la técnica correcta de lanzamiento, las nociones básicas del juego y cómo se cuentan los bolos.
Forma dos equipos que compitan sanamente entre sí. Haz un campeonato individual para saber el nivel e igualar los equipos. El mejor jugador tirará el último y el segundo mejor, el primero. Estas posiciones podrán ir cambiando en función de su evolución como jugadores.
Déjales jugar y limítate a observar cómo cumplen las reglas; es decir, que mientras unos tiran, haya otros que planten, que lleven correctamente la suma de los bolos derribados y que tengan un comportamiento honorable y solidario.
Óscar Ruiz, junio de 2017.